ME GUSTA: Lectura (veggie) de verano

Por / 0 Comentarios / 31/12/2016

La Granja de los Animales, también llamada Rebelión en la Granja de George Orwell, publicada en 1945 resulta una lectura obligatoria para quienes forman parte del mundo vegetariano/ vegano. El escritor inglés quien estuvo interesado gran parte de su vida en lo relativo a la política, desarrolla el texto basándose en las experiencias vividas y acontecidas en el régimen soviético a cargo de Stalin.  

Considerada como novela satírica y fábula, en el texto se aprecia el desarrollo de las luchas de poder, a través de la imagen del sufrimiento animal en una granja, en relación a los excesos de su amo. Soñar con un lugar autogestionado  por compañeros de dos o cuatro patas, que expulsan a su principal opresor para luego subyugarse ellos mismos; es como se va llevando a cabo la historia. A medida que pasa el tiempo (para quienes ya lo leyeron) los animales, comienzan a tener comportamientos similares a los humanos, lo que establece y colinda con los diversos enfrentamientos, para saber quién está al mando -en este caso los cerdos- quienes cometen una enorme cantidad de atrocidades.

Tal alegoría de la sociedad y la cultura de su tiempo, que se hace presente también en esta época, resulta agobiante y reflexiva. En la novela, se observan los trabajos forjados por cada una de los miembros de los gremios: perros, gallinas, caballos, entre otros; los escalafones sociales, una serie de castas imaginarias que se remiten a lo más primitivo del hombre, en este caso de las diferentes especies reunidas; la creación de normas y reglas que deben ser cumplidas, la instauración de un estado del terror. A partir de ello, el relato se torna crudo y desmedido. El resultado de lo anterior es la generación de un espacio íntimo de fijación y miedo, al igual que en algunas sociedades posmodernas, aunque como todo relato aparentemente ficcional.

De alguna manera, la historia permite reflexionar sobre las brutalidades que el hombre comete con sus pares, las consecuencias de tales hechos y el círculo vicioso que se concibe en un régimen de tal índole. Desechar y explotar al otro, sólo por creerse superior a él, es síntoma del egoísmo y la vanidad humana.

Escrito por Constanza Muñoz

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