CORAZÓN DE ZANAHORIA: Apuesto por el veganismo (parte I)

Por / 0 Comentarios / 05/02/2013

Autor: Mauricio Vargas

Dentro del tiempo que llevo participando activamente dentro del movimiento vegano, me he topado con una infinidad de posturas que intentan desacreditar los fundamentos éticos del veganismo, lo más interesante, es que dentro de esas posturas hay unas bastante interesantes, que vienen a ser las últimas y “mejores barreras” que las personas humanas tienen para seguir viviendo sin ser veganos y autoceptarse de esa manera. De las posturas más interesantes tenemos el simple preestablecimiento mental de que “ellos son animales”, por otro lado tenemos también el apelar al respeto mutuo, tan conocido por muchos de nosotros, “yo te respeto pero tu respeta mi decisión”,  también están aquellas singulares perspectivas de quienes “no quieren seguir la moda de otras personas humanas”, y, por último, uno especialmente interesante que analizaba hace poco, se encuentra una postura que suena más o menos a “hay diferentes formas de pensar, no todos tenemos que pensar igual”. Todos estos “salvavidas especistas” tienen unas cosas en común, todas ellas son un convencimiento mental de las personas, que la mayoría de las veces es inamovible, porque es una autoverdad que no es sometida ni a crítica por la propia autonomía de quien lo piensa, ni,  la mayoría de las veces, es contra argumentada por alguien que pueda derribar la barrera.

La importancia de esta humilde reflexión es en si, romper con esas barreras establecidas como verdad para aumentar la esperanza de nuestros hermanos de otras especies animales, a través del triunfo intelectual del veganismo, apostemos por el veganismo, yo, apuesto por el veganismo.

Comencemos considerando la primera barrera mencionada. En palabras muy simples podríamos responder que todos, incluidos quienes somos humanos, somos animales, por lo que, si el motivo por el cual ellos dicen los animales no merecen respeto, es porque son animales, dicho planteamiento atenta contra su propia condición. Podemos evidenciar aquí, la distancia que muchos humanos sienten del concepto animal, un 0% de sentido de pertenencia, y que su falsa e innecesaria diferencia entre “humano” y “animal” esconden en el fondo, a parte de la ignorancia de no saber que el humano es un animal, el pensamiento de que ser “animal” es algo inferior, algo que se encuentra por debajo de mi y de que por este motivo, ellos no merecen ser respetados como lo merece un humano.

La pregunta ahora es, ¿por qué un animal de otra especie no merece ser respetado como un animal humano?, desde luego, la persona que lo afirme, no puede obviar un simple “porque si”. Puedo comenzar a  responder dicha pregunta con otra igualmente interesante, ¿Qué motivos existen por los cuales los humanos sí reconocemos el imperativo del respeto entre nosotros?, la forma en la que responderé a la interrogante apuntará a las características de los humanos, los humanos, reconocemos e imperativo del respeto entre nosotros porque somos concientes, en mayor o menor medida de que somos poseedores de características que nos hacen seres de derechos básicos, tenemos la capacidad de generar intereses sobre nuestras propias vidas, la capacidad de generar lazos de amor y uniones profundas con los miembros de nuestras familias, nuestras amistades, tenemos experiencias subjetivas, sentimos dolor, como placer, alegría, felicidad, el deseo de la libertad de movimiento, la necesidad de alimentarnos, beber agua, sociabilizar e interactuar con otros, todas estas tantas características son las que nos adjudican derechos, derechos que hacen que seamos respetados y que todos nuestros intereses no sean pasados a llevar, somos concientes que atentar contra alguna de dichas características sería algo que produciría una reacción negativa en otro humano. Pues ahora el espectador del presente tomará en conocimiento algo más, todas las características que acabo de nombrar no son exclusivas de los humanos, es decir, todos los animales, perros, gatos, cerdos, pollos, peces y aves, son capaces de poseer y generar cada una de aquellas características, por lo tanto, los demás animales son poseedores de las mismas características que nos adjudican a quienes somos humanos los derechos para que se nos respete y no seamos vulnerados, por lo tanto, al parecer, tendríamos dicha barrera derribada por completo, pero el estrecho significado y unión entre “animal” e “inferior” que tiene las personas especistas, requiere una reflexión más para derribar por completo esta barrera. Ya sabemos que todos quienes somos animales, sin importar nuestra especie somos poseedores de características que nos deben adjudicar derechos, pero la discriminación hacia las demás especies animales es tan grande, tan grande como el deseo de los especistas por poder vivir justificado moralmente especistas, que es muy probable que vayan más allá, y el concepto de “inferioridad” será protagonista de otra cara, y esta es que, al ser las demás especies inferiores, esta inferioridad también se refleja en una inferioridad intelectual, cognitiva, incluso emocional, por lo que, a pesar de que puedan generar intereses y demases características, son pueden ser comparadas por las de nuestra especie, ya que su cerebro inferior, su capacidad intelectual no se compara con la nuestra, y así su entendimiento del mundo no resultaría ser lo suficiente como para igualarlos a tener nuestros mismos derechos y por ello respetarlos. Entonces nos encontramos ante el planteamiento de que los animales no deben ser respetados porque sus intereses y características se llevan a cabo en una realidad inferior intelectual y cognitivamente hablando, esto en cierta parte, esta en lo cierto, los miembros de otras especies efectivamente tienen menos capacidades, por ejemplo, de razonamiento que los miembros de nuestra especie, ahora, por esto, la pregunta que me surge es, ¿Qué un individuo sea inferior intelectualmente, cognitivamente, es un motivo por el cual no deba tener derechos y no deba ser respetado?.

El especista que llega hasta esta instancia esta, como casi la mayoría de los especistas, totalmente cegado centrándose absolutamente en la trivialidad de la especie, que no distingue que el carecer de capacidad intelectual, raciocinio y capacidades cognitivas o también habilidades no solo mentales sino también físicas, no es algo exclusivo de los miembros de otras especies, por lo tanto su planteamiento de nuevo esta atentando contra los miembros de su propia especie. Si seguimos este postulado nos encontraremos por ejemplo que un humano de dos días de vida se encuentra muy por debajo en capacidades tanto físicas, como mentales y cognitivas, incluso de experiencias emocionales que un oso adulto, que un cerdo, perro o vaca adultas, por lo tanto ese humano de dos días no cumpliría con la superioridad intelectual y demás características para hacer que la capacidad de sentir que posea y los intereses que pueda generar sean suficientes para que se le entreguen derechos que respeten su vida. De ese mismo podemos hacer el ejemplo comparando humanos que hayan sufridos enfermedades o accidentes que los hayan dejados con sus capacidades tanto físicas como mentales muy limitadas, o por el simple paso de los años, en dichos casos estarán siendo, según la lógica especista, inferiores a muchos animales que poseerán muchas más destrezas que ellos y por lo que merecerán derechos que garanticen el respeto de sus vidas. Ahora, finalmente, apuesto por que esta barrera a sido intelectualmente derribada, pero claro pienso, que los especias que deseen hasta las ultimas circunstancias conservar su especismo , pedirán pruebas, bueno y cuando las pidan las tendrán, pruebas de su capacidad de sentir, generar experiencias de diversos tipos, conciencia, etc. Simplemente no van aquí, para no alargar aún más esta reflexión.

Abriendo paso al segundo y famoso “respeto mutuo del especista”, la carta bajo la mano de aquella intrigante simpatía especista hacia nuestro veganismo, requiere una breve y linda reflexión. Parece muy convincente y simple a primera vista, cuando hay una discusión entre dos posturas evidenciar una tregua de paz en la que una parte afirma respetar a la otra y, a través de ello, hace el camino para pedir que de la misma manera se respete la propia, pero cuando se trata del veganismo u otra postura que no es una discusión exclusiva de dos entes o “equipos” hay mucho más que discutir, precisamente por ello, ya que el especista concibe que hay en la discusión en la cual se encuentra inmerso, solo dos expositores, solo dos involucrados, cuando se olvida de unos terceros, que son el resto de especies, que son por quienes el que defiende el veganismo, tiene esa postura, como lo veíamos en la barrera anterior, no solo nos encontramos ante otros, ante unos terceros, sino que nos encontramos ante unos “otros” que merecen tanto respeto como nosotros. Ahora la pregunta que surge, ¿por qué los veganos no aceptamos la opción de respetar las costumbres especistas?, además de que evidentemente las demás especies merecen tanto respeto como nosotros, responderé derechamente a la interrogante anterior. Un vegano no respeta ninguna costumbre especista porque en primer lugar para respetar cualquier idea o acción, no así las personas poseedoras ni autoras de las acciones, estas, deben ser merecedoras de respetos, deben ser, respetables, y las acciones e ideas especistas no son respetables porque son en sí una falta de respeto e las demás especies, en la mayoría de las veces pasado a llevar sus vidas, libertad y dignidad. Con un simple ejemplo podemos probar el error de la petición de respeto especista, de la misma manera, yo puedo decir “respeto que ames a tu familia pero tu respeta que me guste golpearlos”, o un homofóbico puede decir “respeto que creas en la igualdad de derechos entre los humanos pero respeta que me guste odiar e insultar homosexuales”, o un machista puede decir “respeto que tu trates a tu mujer con igualdad pero respeta que a mi me guste pegarle y controlarla a mi antojo”, de la misma manera, las personas especistas. Cegados por esta forma de discriminación, llegan a pedir respeto por ideas y acciones que la última cosa que merecen es respeto.

Luego de dar por derrumbada la barrera número dos, ahora nos adentraremos en las dos últimas de las que nombre, y a manera personal, las más interesantes, puesto que son las que menos, por lo menos por lo que yo he visto, sabido, leído, tomado en conocimiento, refutadas.

(Continuará…)

Ignacia Uribe R.

Escrito por Ignacia Uribe R.

Periodista, vegetariana hace nueve años. Directora de Vegetarianos Chile. Puedes escribirle a ignacia@vegetarianoschile.cl o encontrarla en Twitter como @IgnaciaUribe.

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