CORAZÓN DE ZANAHORIA: Apuesto por el veganismo (parte II)

Por / 0 Comentarios / 06/02/2013

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Autor: Mauricio Vargas

He sido testigo, más de una vez, de personas humanas que evidencian su molestia a imitar lo que hacen otras personas, incluso más allá, personas a quienes les convence el veganismo y estarían dispuestos a vivir de dicha manera, pero que la barrera de “la moda” hacen que esa decisión no se lleve a cabo. Aquí no abriremos paso a una interrogando, sino que derribaremos esta barrera simplemente con una aclaración que se hizo en el punto anterior, “los terceros”, pero co una reflexión un poco más profunda.

El movimiento vegano para lograr sus objetivos, necesita portavoces, las demás especies que se encuentran en situación de explotación necesitan a alguien que hable por ellos, porque no pueden defenderse por sus propios medios, por ello es que deben existir personas que evidencien su veganismo, que lo promuevan, para que se expanda a muchas más personas humanas, estas personas, me incluyo, no lo hacen por ellos mismos, sino por terceros, por lo tanto, no lo hacen para “alumbrar” que son veganos, para contarle a mundo que son veganos, no, es netamente por la libertad, dignidad y vida de las demás especies, por lo tanto, la barrera de “la moda”, la “imitación”, no existe como tal, solo esta mal enfocada, el enfoque para querer ser veganos no lo deben centrar en quienes promueven e veganismo, no están imitando a la persona que promueve el veganismo, el veganismo lo están construyendo por las demás especies quienes necesitan de ustedes.

De esta manera luego hacer la tan necesaria aclaración a la tercera barrera mencionada, hemos llegado, por fin, a la cuarta y última de las barreras que mencionaré aquí, “todos somos libres para pensar, creer, ser, como queramos, no tenemos por qué necesariamente, ser, actuar o pensar como otros lo hagan”. Podemos comenzar respondiendo a esto auxiliándonos de puntos anteriores y de una manera simple, en primer lugar en este postulado, el especista, esta usando el concepto “todos” a su beneficio, y atribuyéndolo exclusivamente a los humanos, y si habamos de solo los humanos, ya no somos todos, si se refiere a la libertad de todos, allí también está la libertad de las demás especies, el tan y sencillo, pero nada practicado principio de “tu libertad llega hasta donde comienza la del otro”, y ya sabemos que “los otros”, somos todos, no solo los humanos, y que todos merecemos el mismo respeto porque poseemos las mismas características que nos adjudican derechos y que independiente del nivel cerebral e intelectual de entendimiento el cual poseamos o en el cual nos expresemos, todos, somos equivalentes por el hecho de sentir. Esta barrera parece lo suficientemente derribada, pero para asegurarnos quiero traer hasta aquí una interesante pregunta, ¿es el respeto que merecen los animales independiente de lo que crean, o la manera en que piensen la mayoría de los humanos?, yo estoy seguro que si.

En nuestra sociedad, en casi todo el mundo, los animales son considerados propiedades, tratados como objetos, comercializados, explotados, violados, descuartizados, y víctimas de las más grandes atrocidades que han podido existir en la historia de la existencia, es ese, el pensamiento, la creencia que predomina, es esa la cultura en la cual vivimos, pero el respeto que merecen las demás especies y los derechos que garantices esto, se encuentran sobre todo ese sistema de falsos valores que ha instaurado el antropocentrismo especista, puesto que podemos probar, efectiva, comprobable y fehacientemente que ante todo ello hay un individuo que está saliendo perjudicado, alguien que padece un sufrimiento y que lo seguirá padeciendo independiente de que el pensamiento que predomine haga que ese horror sea, socialmente aceptado. De la misma manera, hay países en los cuales el pensamiento que predomina dicta que es factible, legal y socialmente aceptado que las mujeres humanas sean asesinadas a piedras y reprendidas con violencia extrema, de la misma manera, aunque esta práctica sea socialmente aceptada debido al pensamiento dominante, podemos demostrar la negatividad de esa práctica a través de quien se encuentra saliendo perjudicado. Así también, cabe destacar finalmente, que no es relevante para el hecho de respetar a las demás especies la manera en que nosotros les demos valor a sus intereses, al desarrollo de su personalidad y el entendimiento en que se expresen, no importa lo insignificante o desconocido que nos parezcan a nosotros, son sus propias y valiosas características, esta desvaloración es fruto de la gran lejanía de realidades, pero de la misma manera desconocemos la vida próxima de muchos otros humanos, y no nos expresamos en su mismo entendimiento que por ejemplo tribus que puedan ser primitivas, y esto no nos hace creernos con derecho para hacer y deshacer sobre sus vidas.

Después de toda estas reflexiones, podría dar la última barrera como derribada, pero para asegurarnos aún más,  a modo de “anexo” dejaremos una reflexión que refuerza el último punto, haciendo uso de la maravillosa coherencia.

Imaginemos que nos encontramos ante una fotografía donde en un paisaje natural, con pasto, vida silvestre, cantos de pájaros, hay un ternero y una pequeña niña que lo acaricia y le da un beso en su cabeza, ¿no es hermoso?, ¿nos encontramos ante una situación buena?, ¿linda?, ¿cariñosa?,  creo que, haciendo uso de la intersubjetividad consideraremos generalmente que nos encontramos ante una situación bonita, positiva, benigna, y lo más interesante es lo que me causa decir, que creo que, todos comprendemos que nos encontramos ante un momento libre de maldad, libre de crueldad, dominación y por ello, libre de violencia, lo cual, si ya lo evidenciaste y lo sentiste, te puede llevar, nos puede llevar, a una gran revelación que nadie debería dejar de someter a un serio análisis.
En menor o mayor medida, tenemos la capacidad para discernir, para diferencias algo positivo de algo negativo, ¿será algo tan obvio que todos preferimos las cosas o situaciones positivas?… cuando se trata de nuestra realidad, presente inmediato, me arriesgo a decir que la gran mayoría de las veces es, efectivamente así.
Podríamos en vez de imaginar la fotografía anterior, imaginar una donde a ese ternero lo estén separando de su madre, encerrándolo en un cajón, envenenándolo para matarlo, y, de la misma manera en que comprendemos las situaciones, creo yo, que evidenciaríamos una situación, un hecho, malo, malvado, horrible, indeseable y doloroso.. ¿Dónde, en qué lugar de nuestro cerebro se encuentra ese cable suelto, desconectado que causa un abismo en lo que somos capaces de percibir, procesar, sentir, y luego en nuestro actuar?
Somos capaces de evidenciar una situación lamentable, pero no somos capaces de actuar de acuerdo a evitar, aunque sea a nivel personal, esos mismos hechos que incluso nos producen pena, tristeza, dolor, somos capaces de taparnos los ojos para ver como le rompen la garganta a otro animal, capaces de no ver un video porque podría herir nuestra sensibilidad, darnos asco, desconcertarnos, ¿pero no nos causa ni la más mínima reflexión, pena, dolor, inquietud, tragarnos, literalmente, la materia proveniente de todo lo negativo que, peor aún, somos capaces de tenerlo en conocimiento, no nos causa nada verlo, comprarlo, armar una celebración y disfrutar, sentir alegría, gozo y placer a través y por ello?.

Puedo ahora, creo, despedirme de esta reflexión con un poco de tranquilidad, pues creo que he derribado las barreras que me propuse  para evidenciar la equivalencia de todas las especies, su igual derecho a ser respetados, la prevalencia de todos nuestros derechos fundamentales independiente de cómo un tercero nos pueda concebir o pensar, y especialmente, de adentrarnos en la propia capacidad de discernir y de ser coherente de la persona humana. Es ahora el momento de la propia reflexión, es ahora el momento donde invito a todos ustedes a no ser indiferente ante esta reflexión, a tomarle el peso y sobre todo a actuar, pero también, independiente de lo que hagas, te doy las gracias, por haberte tomado el tiempo de leer mi humilde reflexión, la cual la he realizado con solo un intención: Evitar, parar, frenar, abolir, el injusto sufrimiento de esos millones y millones de individuos que en este mismo momento están siendo violentados, privados de su libertad, usamos como objetos, separados de sus familias, asesinados, por ellos, por la libertad, la justicia, a paz y el amor, porque estos conceptos sean de una sola línea, para que no tengamos un doble, triple, discurso acerca de la violencia, introduce mi mensaje en tus sentimientos, y ayúdame, ayudamos a cambiar este estado de las cosas, todo parece imposible hasta que o intentamos, todos juntos, como hermanos.

Veganismo es justicia, amor, igualdad, libertad, dignidad, yo, apuesto por el veganismo, ¿y tú?

Ignacia Uribe R.

Escrito por Ignacia Uribe R.

Periodista, vegetariana hace nueve años. Directora de Vegetarianos Chile. Puedes escribirle a ignacia@vegetarianoschile.cl o encontrarla en Twitter como @IgnaciaUribe.

Web: http://vegetarianoschile.cl/