DEPORTE: CORRER CON BAJAS TEMPERATURAS / ¿DIETA ESPECIAL?

Por / 0 Comentarios / 21/04/2016

Cold-Weather-Running

El invierno se acerca y con él, vienen acompañándolo las bajas temperaturas y por supuesto que aparecen las dudas de si debemos aumentar la ingesta de calorías o proteínas para quienes están entrenando.

Tiempo atrás les conté de cómo poder comenzar a ser un corredor en tres post dedicados a corredores principiantes (pueden revisarlos aquí).

En esta ocasión, me referiré a la clásica dudas que arruinan las ganas de convertirse en un mejor corredor de día a día, para así poder eliminar las excusas y comenzar a correr todo el año, sin importar el frío o calor que haga en nuestra ciudad.

Claro que para correr con bajas temperaturas, deberemos realizar las adaptaciones necesarias para que podamos correr en forma segura, sin poner en riesgo nuestra salud.

Al respecto, existe una tendencia ampliamente aceptada por la mayoría de las personas (no sólo corredores), por la cual en invierno (ante las bajas temperaturas) aumentamos considerablemente la ingesta de alimentos y por ende crece el consumo calórico.

La pregunta que muchos corredores solemos hacernos es: ¿debo modificar mi dieta para correr en bajas temperaturas? A continuación intentaré darles la respuesta.

Para comenzar,  vale decir  en líneas generales, que correr en climas fríos no debería significar un mayor gasto energético (al menos no significativo), por lo que no resulta necesario incrementar nuestro consumo de calorías diarias.

Sin embargo,  existen al menos dos excepciones a este principio:

1.- Correr con mucha ropa: si corremos con mucha ropa o equipo técnico que aumenta el peso con el cual tenemos que correr, seguramente aumentará nuestra necesidad de consumir más calorías. Claro que es un efecto indirecto de correr en bajas temperaturas, pero no por eso es menos apreciable.

2.- Escalofríos: correr con temperaturas excesivamente bajas puede hacernos sufrir de escalofríos o temblar de frío, lo que puede aumentar el gasto energético mientras duran esas pequeñas contracciones musculares. Seguramente, no duren mucho, ya que al correr rápidamente entraremos en calor, pero aún así vale estar alerta de ello.

Como consecuencia de esto,  se recomienda no variar nuestra nutrición diaria en base al frío que puede hacer mientras corremos, sino en base a nuestras necesidades energéticas derivadas de los entrenamientos o competencias de las que participamos.

Es decir, que para definir nuestra alimentación para correr con bajas temperaturas, deberemos analizar el volumen y/o intensidad de nuestros entrenamientos.

Por ello, se aconseja no caer en la tentación de comer comidas hipercalóricas durante el invierno, ya que probablemente se termine reflejando en un aumento de peso innecesario.

Además, un error en el que muchos corredores solemos caer en invierno es no hidratarse adecuadamente, ya que sentimos que transpiramos menos y por esto, pensamos que no necesitamos hacerlo (revisen aquí, para ver la importancia del consumo de agua para nuestro cuerpo).

En definitiva, seamos cuidadosos con lo que dejamos o aumentamos de consumir en temporadas frías y no nos equivoquemos con dejar de lado una buena hidratación, ya que esto podría repercutir considerablemente en nuestro sistema.

Escrito por Víctor Jara A.

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