EL HAMSTER: Como carne, por lo tanto, soy Carnista

Por / 1 Comentario / 29/06/2017

La mayoría come animales, no porque lo necesitamos o porque queramos, sino porque nos han condicionado, con un sistema de creencias que funciona fuera de nuestra conciencia y por ende fuera de nuestro consentimiento.

Muchos consideran que solo los veganos y vegetarianos tenemos creencias, pero los que comen carne también tienen las suyas.

Cuando comer carne no es por supervivencia, como es el caso de muchos de nosotros, entonces el comer carne es una opción, y una opción nace desde un sistema de creencias.

La Ph.D en psicología social Melanie Joy le dio un nombre al sistema de creencias que nos condiciona a elegir comer animales, y lo llamó: Carnismo.

El Carnismo es universal, pero en las culturas donde se come carne, solo algunos animales son comestibles, y otros son considerados incomibles o asquerosos, tanto que pueden considerar ofensivo que otras culturas se los coman:

  • Judíos y Musulmanes comen vaca, pero no cerdo.
  • Hinduistas comen pollo, pero no vaca.
  • Europeos comen caballo, pero no perro.
  • Los Norteamericanos comen vaca, pero no caballo.
  • Y en países más pobres, como Vietnam, comen perro, gato y serpiente, que en Chile no pensaríamos en comer.

El Carnismo tiene 3 mecanismos de defensa, que resguardan a gente racional y humana de darse cuenta que algunos de sus actos podrían ser considerados profundamente ofensivos. Intentaré sintetizarlos a continuación:

A) Primer mecanismo: Negación

Negar es invisibilizar, así el Carnismo niega su existencia. Al no tener nombre, da cabida a que comer animales aparentemente es algo dado, como si fuera la manera en que las cosas son, en vez de ser una elección. También niega a sus víctimas, manteniendo la verdad sobre la producción de carne fuera de tu vista y de la conciencia publica.

En torno a ello, la industria se ha replanteado para atraernos nuevamente, asegurándonos que comeremos animales que están felices de ser nuestra comida, lo que se le llama carne “orgánica/natural”. Y aún sin considerar que la mayoría de los animales orgánicos viven en miseria, tanto como sus contrapartes tradicionales, ulteriormente todos terminan en el mismo lugar: una carnicería.

Así, la mayoría de nosotros, consideramos que matar un golden retriever sano solo porque hay algunas personas a las que les gustan como saben sus patas es inhumano, no hacemos la igualdad con animales a los que se les hace exactamente lo mismo, porque la industria espera que los consideremos “orgánicos/humanitarios/naturales”.

Por último, nos niega a nosotros mismos. Esconde la verdad sobre que la dieta basada en animales está vinculada con las enfermedades más prevalentes y mortales de nuestra actualidad. Mientras que una dieta vegana o vegetariana, la cual el Carnismo nos ha enseñado que debemos prevenir, ha sido mostrada innumerables veces que previenen e inclusos reversan aquellas enfermedades, optimizan la salud y nuestra capacidad deportiva. (Mira nuestra sección de Deportistas)

B) Segundo mecanismo: Justificación

El Carnismo nos enseña a comer animales enseñándonos a creer que los mitos sobre la carne son HECHOS sobre la carne. Nos enseña a creer en La Justificación de las 3N:

Comer animales es: Normal, Natural y Necesario.

Y por supuesto hemos escuchado esto antes:

La esclavitud es: Normal, Natural y Necesaria.

La dominancia masculina es: Normal, Natural y Necesaria.

La supremacía heterosexual es: Normal, Natural y Necesaria.

Esta justificación está institucionalizada, promovida y soportada por las principales instituciones (gobierno, salud, ley, educación) para finalmente ser transmitidas a nosotros. Porque este sesgo está embebido en los fundamentos de nuestra sociedad. Cuando nacemos en un sistema institucionalizado, internalizamos sus fundamentos, aceptando tanto los mitos como los productos, creando dentro nuestro un sesgo que distorsiona nuestra percepción sobre los productos animales.

C) Tercer mecanismo: Objetivización o Distorsión Cognitiva.

El Carnismo nos distorsiona nuestra capacidad cognitiva, por ejemplo, nos enseña a tener categorías de animales en nuestra mente y corazón, y nos hace mirar a los animales de granja como objetos, no como seres, por ello fungibles y que carecen de personalidad o individualidad:

Los chanchos son chanchos, y todos son iguales.

Y también lo hemos escuchado:

Los negros son negros, y todos son iguales.

Las mujeres son mujeres, y todas son iguales.

Los homosexuales son homosexuales, y todos son iguales.

 

Pero el hecho que requiera usar tales sistemas de defensa es bueno, porque nos revela las vulnerabilidades del sistema.

Piénsalo.

A todos nos interesa la la justicia, la verdad y la empatía, pero el Carnismo, depende de nuestro desdén. Necesita que nosotros hagamos el trabajo de ignorar la verdad y resistir la única cosa que nos hará libres de este sistema de creencias: estar conscientes.

Al estar concientes, podemos tomar decisiones que reflejen auténticamente lo que individualmente pensamos y sentimos, en vez de lo que se nos ha enseñado a creer y sentir. Podemos tomar decisiones libremente.

 

Sin estar concientes, no hay libre albedrío.

 

La historia nos ha mostrado incansablemente, que al estar conscientes abrimos la puerta a la transformación social. Cuando gente con integridad abre su mirada, demandan un cambio.

Grandes cambios de paradigma ocurren ahora en el mundo: la ecología; la igualdad de géneros; y la igualdad de razas. Mientras más y más personas abran sus mentes y se opongan al Carnismo, el movimiento vegano y vegetariano crecerá como ya lo viene haciendo, porque es por lejos el movimiento de justicia social de mayor crecimiento en el mundo de hoy.

El Carnismo combate en contra, desinformando, mal informando y asustando a quienes promueven el veganismo y vegetarianismo, que buscamos crear un mundo basado en empatía en vez de apatía; honestidad en vez de deshonestidad; compasión en vez de crueldad; justicia en vez de opresión.

Sin importar si comes carne o no, si quieres ser parte de la solución te invito a abrir los ojos y acompañarnos al avant-premiere de la película: EMPATÍA, el 6 de Julio. Un evento gratuito que financia nuestra fundación y que puedes ver la info AQUÍ.

  • Nicolás Andrés Aguilera Donoso

    Hermoso artículo… jajaja.
    ¿De quién es esta frase?? 😛 Sin estar concientes, no hay libre albedrío.