EL HAMSTER: ¿Derechos para los animales?

Por / 0 Comentarios / 24/02/2013

Las organizaciones veganas abolicionistas – las que buscan terminar con la esclavitud de los animales y no su regulación – establecen en su discurso que los animales (no humanos) también tienen derechos. Muchos pueden tentarse a pensar que esto es un disparate, porque tienen la noción de derechos sólo en su dimensión legal. Por eso, es necesario mencionar qué queremos decir cuando hablamos de derechos para cada individuo capaz de sentir.

El debate sobre si existen derechos “naturales” o sólo los que se encuentran estipulados en sistemas legales ha sido continuo por muchos siglos. Si bien estas discusiones se basaban en gran parte en los seres humanos, podemos extender esta concepción tomando en cuenta que si los demás animales tienen una conciencia, buscan el placer, se alejan del dolor y establecen relaciones de afecto, es notoriamente más lo que nos une como especies, que lo que nos diferencia. En ese sentido ¿Por qué ellos no deberían de tener derechos y nosotros sí?

Sistemáticamente se ha negado a reconocer los derechos morales de los animales. Entre las diversas objeciones está la que establece que como los animales no respetan los derechos de otros y no pueden tener deberes, entonces nosotros no tenemos la obligación de respetar, supuestamente, sus derechos. Lo que no reconoce esta noción es que sí existen muchos humanos que tienen derechos, pero que son incapaces de respetar los derechos de otros o tener deberes, tales como los niños pequeños, los trastornados o discapacitados mentales. En esos casos no se alega que por esa razón está bien tratarlos como herramientas o recursos, por tanto se ejerce un trato evidentemente discriminatorio hacia los individuos de otras especies.

Yorkshire Pig on GrassSi revisamos la historia, uno de los filósofos que se interesó por el bienestar de los animales,  Jeremy Bentham, afirmó en la “Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano” en la Asamblea Nacional Francesa el año 1789: “Los derechos naturales son simplemente un sinsentido; los derechos naturales e inalienables son dislates retóricos, destinos ampulosos”. Si no consideraba que existían ese tipo de derechos no legales a los humanos, evidentemente tampoco lo reconocía en los animales. Su corriente filosófica utilitarista, que sólo busca maximizar el placer y la felicidad, puede fácilmente perjudicar a un individuo – humano o no humano – si el interés general está en juego. Su legado lo compartiría luego Peter Singer con su reconocido libro “Liberación Animal” (1975), considerado desafortunadamente “el gran libro del movimiento de los derechos animales”, pero en el cual en ningún párrafo habla de derechos morales (o legales) de los animales, sino de cómo hacerlos sufrir lo menos posible.

Desde otra perspectiva, el filósofo Tom Regan en un debate en el Royal Institute en Gran Bretaña el año 1989, señaló la existencia de derechos inalienables en los animales tal como los reconocemos en los humanos. Defendió el derecho moral a que se les trate con respeto. Sin embargo, en el año 1995, el profesor de Derecho Gary L. Francione publicó el libro “Animals, Property and the law”, donde sostiene la tesis de que mientras los animales sean considerados propiedad de los humanos, todo derecho que se les conceda seguirá estando minado a causa de ese estatus.

El profesor de filosofía moral, Óscar Horta, defiende el igualitarismo, en el cual se busca que todos (humanos y no humanos) estemos lo mejor posible y la búsqueda de un reparto “lo más igualitario posible en la situación en que nos enfrentemos” de “lo que nos parece valioso”. Horta emplaza al movimiento que tenga como objetivo luchar por derechos legales para los animales, para que sean considerados personas ante la ley (propietarios de sí mismos, diferentes de los objetos, las cosas o las propiedades) porque si no solamente contarán con pequeñas protecciones.

derechos3Para nuestra especie sí se han reconocido derechos naturales, los cuales han sido denominados “derechos humanos”. En el caso de los animales, los activistas pedimos que sus derechos inherentes sean respetados por cada persona con el cambio de sus hábitos. La alternativa legal está aún bastante lejos, pero es algo a lo que se deseamos aspirar a largo plazo. En este momento sólo se pueden lograr cosas pequeñas por esa vía para prohibir formas concretas de explotación, pero que sirven como estrategia para visibilizar la obligación moral que tenemos con los demás animales.

Considero que vale más la pena concientizar a la gente con que deje de consumir productos que exploten animales, a estar juntando firmas por años. No quiero decir que lo último no se pueda hacer, sino que lo mejor es enfocarnos en promover el veganismo y mostrarle a la gente que los animales tienen derechos inherentes para que modifiquen sus hábitos, a esperar que cambien las leyes.

Leonardo Vásquez T.

Escrito por Leonardo Vásquez T.

Estudiante de Periodismo, vegano hace dos años. Puedes escribirle a leonardo@vegetarianoschile.cl o encontrarlo en Twitter como @leovasquezt.

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