EL HAMSTER: Dos lados de una misma jaula – La Dualidad del Zoo

Por / 2 Comentarios / 13/04/2017

El Zoológico Nacional actualmente es, además, un centro de rehabilitación desde el 2015 y entiendo que es el centro que a nivel nacional recibe la mayor cantidad de casos anualmente y fue de gran ayuda para los animales durante el gran incendio.

Como centro, recibe, trata y finalmente reinserta en la medida de lo posible, sino reubica en otros centros a más de 500 animales al año. También colabora con la generación de información de la fauna Chilena, datos que podrían ser potencialmente útiles para ayudar a la conservación de especies tanto en sus hábitats como fuera de ellos.

Por último, también tiene sus propios proyectos de conservación como el programa binacional de conservación del cóndor andino; el plan de reproducción ex situ de anfibios nativos; y el estudio de flamencos nativos y pingüinos de Humboldt.

Todo los anterior es gracias a las ganancias generadas por las entradas al Zoo, que durante el 2015 fue visitado por 800.000 personas.

El Ministerio de Vivienda y Urbanismo le da el presupuesto al Zoo, porque las ganancias de las entradas no llegan al Zoo directamente, sino que van a las arcas fiscales, pero el Minvu le otorga un presupuesto para funcionar.

Según indican los del Zoo, el problema base que enfrentan es que en Chile se genera y difunde muy poco contenido sobre nuestros ecosistemas y sus componentes. Porque no consideramos fascinante al animal nativo ya que no los conocemos de antemano. En cambio, los animales exóticos, como la jirafa, el león y el elefante, sí son muy populares por los medios y generan interés a los visitantes. De hecho indican que si no hay nuevos animales exóticos cada año, el flujo de visitantes baja considerablemente y con ello los ingresos y el presupuesto del Zoo.

Es un sistema que justifica el intercambio y donación de Elefantes Africanos, Osos Polares y Tigres Blancos que llegan a parar en Santiago (con su característico ruido, smog y calor), porque gracias a ellos están los recursos para lograr causas altruistas como ayudar a los animales de la fauna nativa y educar a los visitantes

Si el Zoo se cierra se pierde toda la capacidad ya instalada de rescate y de rehabilitación de fauna silvestre. Los centros de rescate actuales no tienen la capacidad para recibir a todos los animales del Zoo y los que puedan ser recibidos no tendrían una rehabilitación óptima aumentando la tasa de mortalidad y su recuperación.

Pero aún así, en la actualidad, el Zoo ha perdido su justificación, ya que resulta de mayor valor educativo la Etología: la observación de los animales en sus hábitats (mediante webcams, por ejemplo) que enjaulados y privados de las mínimas condiciones que sus requerimientos naturales exigen. No obstante, el Zoo está encargado de recrear los hábitats de los diferentes animales, en varios casos no es viable. Un clásico ejemplo es el Oso Polar Taco que no soportó el calor de Santiago y murió.

Los Elefantes, por ejemplo, son animales extraordinariamente sociales, con complejas relaciones de grupo y que recorren en libertad muchos kilómetros, pero se ven transportados a minúsculas instalaciones sin relación grupal, desarrollando en varios casos Zoochosis (comportamientos estereotípicos para aliviar la ansiedad y la depresión que les causa el confinamiento).

El Zoo Metropolitano tiene un modelo económico heredado del año 1882. Por lo que actualmente para que subsista debe atraer clientes, y eso se logra ofreciendo al público algo por lo que pagarían: animales exóticos.

Lamentable, pero crudamente, resulta evidente que la mayoría no está interesada en pagar por educarse, o donar para la conservación y bienestar animal. A casi todos nos mueve más la entretención, y por ello es que los visitantes no se toman más de 2 minutos por jaula, o incluso menos si el animal no está haciendo su “gracia”.

La conservación de especies tiene un objetivo más importante que la mera colección de especies, es un seguro de vida de nuestro ecosistema. Entender cómo se relacionan las especies dentro de su ecosistema y mantener a todos con vida nos ayuda a prevenir y controlar posibles catástrofes ecológicas, como es el posible caso de la extinción del Picaflor de Juán Fernandez, la conservación nos ayuda a poder obtener las respuestas a las preguntas cómo: ¿qué hace que se extingan?, y si se extinguieran ¿cómo podemos evitar que se rompa el ecosistema?, o tal vez ¿cómo podríamos introducir a un reemplazante?

Yo tampoco estoy a favor de los Zoo, pero también entiendo que el Zoológico Nacional está entre la espada y la pared: O se acaba y la gran mayoría de los animales actuales y los potenciales rescatados mueren; O siguen trayendo animales exóticos para sustentar su trabajo más altruista. Son los dos lados de una misma jaula.

Lo que quiero destacar es que el problema raíz está en que no se destinan recursos para el impedimento del tráfico de especies o la destrucción de los hábitats por los monocultivos, menos para la creación de centros de rehabilitación y conservación de la fauna nativa, que es de vital importancia, tanto para ellos como para nosotros los humanos.

La Etología actual está abandonando el estudio de los animales como objetos y se les confiere una identidad, una personalidad única y unas capacidades cognitivas y emocionales como el sentido de justicia de los primates; la empatía de los ratones; la capacidad de resolver problemas de los cuervos; los lazos afectivos entre diferentes especies; o la importancia del juego como factor de cohesión social, de diversión y de compasión por el más débil.

Los zoológicos sin duda alguna pueden servir para educar a la gente sobre la situación de los temas como la pérdida de hábitat, pero no deben educar en la idea de que los intereses humanos están por encima de los intereses de los animales, y eso comienza desde pequeño.

“Estamos convencidos de que el zoológico, más que cerrarlo, debe ser reconvertido en una instancia educativa y de rehabilitación de fauna autóctona”, dice Carolina Leiva, coordinadora legislativa del Zoo Metropolitano al diario La Tercera.

 

Fuentes:

http://www.biobiochile.cl/noticias/2016/05/26/por-que-no-debemos-cerrar-el-zoologico-metropolitano.shtml
http://www.lahora.cl/2017/02/la-dificil-rehabilitacion-los-animales-silvestres/
https://www.adprensa.cl/cronica/ministro-badenier-reconoce-el-trabajo-en-conjunto-del-sag-y-zoologico-nacional-por-el-bienestar-de-la-fauna-nativa-afectada-por-los-incendios-forestales/
http://asanda.org/news/la-cosificacion-de-los-animales
https://www.youtube.com/watch?v=P3boFmaiDPQ
https://www.uv.mx/cienciauv/blog/estudioconductaanimal/

  • Miguel Benavides Meneses

    Gracias por el punto de vista!

    Sin embargo, el artículo me recuerda un poco a la discusión moral que se tiene en “Lo que el dinero no puede comprar”. En el libro se habla de como frente a la caída de la población de rinocerontes en sudáfrica debido a la caza ilegal, se aprueba la opción de pagar por cazarlos, y de esta forma reinvertir los recursos para la preservación de estos animales.

    En este caso, a rasgos brutos, se podría decir que los zoo buscan la preservación para lucrar con la entretención de sus visitantes. Y creo que es así, mientras sigamos con la lógica de ir a ver al León y al Elefante.

    Si queremos fomentar la atención hacia nuestros animales autóctonos tenemos que ser creativos, a mis hijos les encanta el perro chocolo ¿Por qué no incluir animales que solo tenemos en Chile? (los backyardigans, por ejemplo, son animales poco comunes).