EL HÁMSTER: El laboratorio que experimenta cruelmente en animales para la ganadería

Por / 0 Comentarios / 26/01/2015

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La explotación animal abarca distintas áreas, desde la alimentación y vestimenta hasta la investigación e incluso entretención. Sin embargo, hay situaciones en las que diferentes rubros se mezclan y potencian entre sí. Eso es lo que demostró una noticia que apareció en The New York Times hace unos días (disponible acá en español), referente a un centro de investigación para producción cárnica que es un verdadero infierno sobre la tierra.

 

El U.S. Meat Animal Research Center (Centro de Investigación de Animales para la Carne de EEUU) es una institución federal que realiza investigación para la producción ganadera. En el centro denunciado por el diario, hacen que cerdas den a luz 14 lechones en vez de los 8 que tienen comúnmente, muchos sufriendo desnutrición y aplastamientos, modificaciones genéticas para que las vacas tengan dos terneros, de los cuales varios nacen con deformidades o pruebas para que nazcan corderos que no requieran de tantos cuidados, al aire libre, donde mueren comidos por predadores, de hambre o por las condiciones climáticas.

 

¿Por qué lo hacen? Según Sherrill E. Echternkamp, jubilado del centro el 2013, esto se hace para “alimentar a una población en rápido aumento, que alcanzará los 9.000 millones el 2050”. Los hábitos de consumo actuales, que incluyen animales y derivados de ellos, crean una industria que deberá ser aún más terrorífica de lo que es ahora para satisfacer tanta demanda. Esta industria se crea por quienes consumen estos productos y por quienes están dispuestos a producir para esta demanda.

 

En este impactante caso nos encontramos con varias problemáticas. Por supuesto que hay crueldad y maltrato, como cualquiera podría reconocer, pero también hay instituciones e investigadores que someterán sin miramiento a los animales a las pruebas que sean necesarias para lograr los resultados esperados y una población mundial creciente que mantiene hábitos de consumo sin mayor cuestionamiento ético sobre sus alcances. Mientras no dejemos de consumir animales ni de verlos como objetos para satisfacer nuestros caprichos, seguirán existiendo y aparecerán aún más de estos lugares.

Escrito por David Gómez V.

Miembro de No Más Vivisección, vegano, adepto de la Ecología Profunda y profesor de inglés.

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