EL HAMSTER: La falacia del mercado como camino al veganismo

Por / 7 Comentarios / 16/03/2013

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Muchas veces (tal vez demasiadas) he escuchado a veganos sostener la siguiente premisa: la demanda regula la oferta. Este supuesto, derivado de la economía neoclásica, se utiliza para intentar “demostrar” que el cambio en los hábitos de los consumidores conducirá, innegablemente, a que las empresas respondan a sus necesidades y reemplacen la oferta de productos de origen animal por productos de origen vegetal. Tanto lo creen, que levantan “causas virtuales” para que grandes empresas realicen modificaciones a líneas de productos vegetarianos para que sean “aptas” para veganos; pero a la vez están felices que ese tipo de productos hoy se puedan encontrar en los supermercados.

Siento contarles, mis estimados, que esta es una falacia. Ciertamente al salir nuevos productos masivos se amplia el espectro de consumo para los vegetarianos y veganos, ya que el (súper) mercado va ofreciendo nuevas opciones, lo cual conduce a una diversificación de la oferta, situación que evidentemente nos facilita la vida. Pero, ¿se traduce esto en la disminución de la muerte y explotación de animales? Analizando los hechos (y no los supuestos), esto no sucede así, por más que lo queramos creer.

Analicemos los hechos. Gallup –para los que no lo saben, esta es la empresa norteamericana dedicada a los estudios de mercado y las encuestas de opinión más prestigiosa a nivel mundial, fundada en 1935- trece años después de la primera encuesta que intentó determinar cuántos vegetarianos había en EE.UU, descubre que ésta sigue siendo una población pequeña que se mantiene casi constante alrededor del 5%. En efecto, en 1999 una encuesta nacional en ese país estableció que el 6% de los mayores de 18 años decían ser vegetarianos. En la encuesta realizada en 2012, la cifra fue de un 5%. El dato es muy relevante, porque la creciente prédica vegetariana que reproducen los medios de comunicación haría pensar que hoy hay muchos más vegetarianos que antes. Sin embargo siguen teniendo una proporción marginal, solo superada por el apenas 2% de personas que dicen ser veganos (que no son considerados como un subgrupo dentro de los vegetarianos, sino como un grupo aparte).

Pero más importante que la difusión del vegetarianismo y el veganismo a nivel de los medios de comunicación, se encuentra el hecho de que Estados Unidos es tal vez el país con la más amplia gama de oferta vegana que existe en el mundo. Allí se pueden encontrar toda clase de productos sin ingredientes de origen animal al alcance de cualquier persona. Y aún así las cifras no sólo no han presentado cambios significativos, sino que simplemente no han presentado cambios, punto. De hecho, ¡no han presentado cambios en más de medio siglo!, ya que los resultados de la encuesta Gallup realizada en 1943 mostró que el 2% de la población norteamericanos era vegetariana en ese entonces. Con esto quiero señalar que, si bien el número absoluto de vegetarianos y veganos ha crecido a través de los años, en términos relativos el número sigue siendo marginal. Para ser más precisos, la población total de estadounidenses alcanzó los 279.294.713 en 1999 (16.757.683 vegetarianos y veganos, equivalentes al 6% de la población según Gallup), número que llegó a 312.780.968 en 2012 (21.894.668 vegetarianos y veganos, equivalentes al 7% de acuerdo estudio antes señalado). Aún así, Estados Unidos registra uno de los mayores consumos anuales por persona de carne en el mundo, con 125.4 kilogramos. Por ello, lo más importante de las cifras es que la diversificación de la oferta de productos veganos y vegetarianos no ha contribuido a la disminución del mercado de la carne, el cual no ha hecho sino aumentar en el país del norte, de acuerdo a la figura.**. Y ese es sólo un ejemplo, sin mencionar el caso de China, cuyo modelo de desarrollo en expansión está llevando al aumento explosivo de las tasas de consumo de carne.

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Para los que son más chovinistas y no soportan ejemplos del exterior, veamos qué sucede en Chile. Nadie que ha vivido el presente siglo en Chile puede negar que el veganismo ya se instaló en la opinión pública. Ya para (casi) nadie es desconocido el concepto. Ejemplos hay muchos: los diarios, la televisión, las radios y medios como este mismo blog demuestran que hoy es una época dorada en la difusión de la información acerca de la explotación animal y los estilos de vida alternativos. Pero ¿qué ha sucedido el último tiempo con el mercado de la carne en Chile? Al revisar las cifras disponibles*, nos encontramos con que la tendencia tanto en producción como en consumo de productos de origen animal no ha hecho sino crecer, a tal punto que en 2011 el consumo de carne per capita del país llegó a una cifra histórica de 84,2 kilos, 2,6% superior a lo registrado en 2010 (82,4 kilos). ¿Qué explica estas cifras?

La explicación no se encuentra, ciertamente, en el fracaso del activismo de grupos veganos (que son más bien recientes en el país), sino a un hecho clave y simple que constituye una de las principales conclusiones del recientemente publicado “Atlas de la Carne” : a medida que un país cuenta con una mayor cantidad de ingresos, más carne y productos derivados consume. Y eso es lo que ha pasado con Chile el último tiempo.

En este sentido, mi perspectiva es simple y directa. Es necesario que en términos de mercado el veganismo reconozca sus alcances y limitaciones: es una decisión ética individual (que sumadas conforman un grupo), pero en tanto nicho específico de consumo no tiene el potencial para generar cambios en la estructura productiva. Esto, ya que a nivel social nos enfrentamos a un anhelo que es mucho más grande que el veganismo: el desarrollo. Y el desarrollo va asociado a la ampliación del mercado como mecanismo de coordinación de acciones. En este sentido, parece mucho más razonable conducir hacia una reversión de los procesos de desarrollo y, consecuentemente, a la reversión de la ampliación del mercado si se quiere disminuir efectivamente a la muerte de los animales.

De esto se deriva que, al apuntar el objetivo del fin a la explotación animal, es preciso apuntar al objetivo más amplio de la transformación del modelo de desarrollo. Apuntar al mercado como método es una perspectiva cortoplacista y autocomplaciente, además de falaz. En definitiva es preciso entender que la política y no el mercado es el campo de las transformaciones. En este sentido, no se puede esperar una transformación del modelo del desarrollo a través de las fuerzas del mercado, sino sólo su intensificación.

 

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La conclusión es simple: no esperemos a que el (súper) mercado resuelva todas nuestras necesidades de consumo, creyendo con ello en la mentira de que “a mayor demanda, mayor oferta”, dándole nuestro dinero a corporaciones que elaboran productos veggies durante el día y que asesinan animales durante la noche. Con ello no disminuiremos el consumo de animales: sólo aumentaremos el consumo en general, ya que esos productos serán vendidos al nicho específico de consumidores “libres de carne”. Apoyemos a los negocios e iniciativas que tienen un contenido y una moral acorde, apuntando paralelamente al objetivo de la transformación del modelo de desarrollo. Quien se hace vegano, asume en definitiva el esfuerzo que ello conlleva. Creer que aumentará la población vegana y vegetariana porque simplemente “hay más productos disponibles” es falaz. Así lo demuestran los datos duros.

Por último, es preciso hacer el énfasis en que abogar para que una entidad concentre la mayor cantidad de productos veganos posibles no se condice con el deseo de terminar con la explotación animal, sino tan sólo facilitar la vida de los veganos. Si deseamos eso, está bien (Let’s be cynical). Pero no lo hagamos pasar por la falacia de que la extensión del mercado conducirá al veganismo. Esa es una suposición contradictoria, irreal e ilógica.

*Para no abrumarlos con gráficos y tablas, les recomiendo que vean el siguiente informe del INE: http://www.ine.cl/canales/chile_estadistico/estadisticas_agropecuarias/pdf/produccion_pecuaria_2003_2009.pdf . Para quienes quieran documento más gráfico, les recomiendo http://www.ine.cl/filenews/files/2011/abril/pdf/enfoque_carnes_web.pdf. Ver también un breve análisis en http://www.odepa.gob.cl/odepaweb/publicaciones/doc/7004.pdf

** Ciertamente se habla que los últimos años ha caído levemente el consumo de carne (de vacuno) en Estados Unidos. Esto se explica principalmente por la recesión. Pero la carne de vacuno ha sido reemplazada por el consumo de carne de ave e incluso por el consumo de cerdo, que tienen menores precios a la carne de vacuno. De hecho, los únicos momentos en que el consumo de productos cárnicos en el país del norte ha disminuido a través de la historia ha sido en los períodos de crisis económica. Ver por ejemplo http://www.clubdarwin.net/seccion/importacion/el-consumo-de-carne-de-res-en-eeuu-en-declive y http://www.npr.org/blogs/thesalt/2012/06/27/155527365/visualizing-a-nation-of-meat-eaters.

Alejandro Zúñiga O.

Escrito por Alejandro Zúñiga O.

Sociólogo y vegano. Parte del equipo Eco Care . Puedes escribirle a alejandro@vegetarianoschile.cl.

Web:

  • Javy

    Por eso lo mejor ha sido, es y será la acción directa!!

  • Muy buen artículo. Objetivo, completo y con respaldo.

  • tienes razon en algunas cosas,pero decir q no ha aumentado el veg(etari)anismo q a nadie le es familiar el termino y suponer q por eso debiese saber de q se trata,es falso.la gente consume mas carne pq tiene mas plata,claro,pero principalmente pq en la tele te la meten hasta por el *.y no pq la gente sepa q vegetariano es el q no come carne,no significa q la gente sepa realmente de q se trata.y volvemos a la tele,q no te muestra mas q los comerciales de colun,con las vacas pastando felices,y la gente se lo cree.hay q pensar q generaciones jovenes somos las q estamos en la era digital,y nos interesa cambiar de verdad.una persona ya pasado los 40no esta ni ahi con q le cambien nada de su vida.y podemos entender ahi tambien el pq jamas se hizo ninguna protesta por la educacion,ni por la salud ni por nada.y pq los padres de los estudiantes salen diciendo por la tele q estan puro webeando.osea…

    yo creo q lo q has mostrado tiene sentido,pero no es la razon real por la cual el consumo de carne ha aumentado.la tele domina la vida de la gente adulta,y el conformismo los tiene cegados.

    y en lo personal,yo no compro en el super mas q soya texturizada.ni tofu ni nada,pq ni se donde venden en donde vivo.y claro,me gustaria q el supermercado me los trajera.y estoy seguro q hay gente q tiene la excusa de no “poder” dar el paso pq no estan ni ahi con comer soya texturizada o legumbres todos los dias.y ahi es donde el mercado entra y te dice “bueno,ahi tenis tb una hamburguesa de soya PF,pa q te vayai acostumbrando”.ya no hay excusas.se entiende?

  • Excelente articulo. Muy buen análisis

  • bacán encontrar esto por acá luego de discutir en el tema de PF , no lo había leído. Comparto la misma conclusión en cuánto a las empresas que ahora deciden ampliar su mercado. Es tan iluso pensar que si todos compramos y agotamos los productos vegetarianos, la empresa dirá ‘oh si en verdad, dejemos de perder el tiempo matando animales’ not.

    buen texto, se agradecen siempre los datos y cifras tan concretas, sirven para nuevas discusiones. saludos!

  • salmuera

    muy cierto el articulo… con osco muchas familias q eran desde la practica vegetarianos (no ideológicos), ya q la carne les resultaba muy cara para su consumo diario preferían el sucedanio de la soya.

  • Barbara

    No sé si aumentó el numero de vegetarianos, pero si percibo que aumentó mucho el numero de personas que consumen de modo más “responsable” la carne. Es decir, no digo de ningún modo que soy vegetariana. Sin embargo, yo y casi todos amigos a mi alrededor buscan comprar alimentos que no contengan carne y preferimos comer en restaurantes vegetarianos. Soy mas por una disminución del consumo que de la radicalización del NO consumo y si tuviéramos más alimentos vegetarianos el consumo de este tipo de alimento podría sobrepasar el consumo de alimentos con carne. Es decir, poner la carne como una opción a ser consumida a veces y no como base de la alimentación diaria.