MUNDO: Falleció Tom Regan

Por / 0 Comentarios / 12/03/2017

El pasado 17 de febrero, falleció Tom Regan quien fuera uno de los filósofos más reconocidos e influyentes en el movimiento por los derechos de los animales. 

En sus inicios laborales trabajó como carpintero y carnicero, señalando en los medios con motivo del 1º Congreso Vegetariano Brasileño y Latino-Americano de agosto de 2006 en São Paulo:

“Desearía poder decir que desde siempre, pero tristemente eso no es verdad. Durante al menos la mitad de mi vida no he tenido conciencia animal, como yo la llamo. Excepto hacia los animales con los que he compartido mi vida, los demás animales podrían muy bien haber sido bloques de madera. Quiero decir, antes en mi vida incluso trabajé como carnicero. Y también como carpintero. Por lo tanto, como digo, los otros animales eran para mí como fueron los bloques de madera con los que trabajé como carpintero.

Lo que cambió mi vida fue leer a Gandhi. Me oponía a la violencia no justificada, por lo que me opuse a la guerra de Vietnam. Gandhi me ayudó a ver que en nuestra cultura hay una guerra no declarada que se libra contra los otros animales. Escribo en profundidad acerca de esta guerra en Empty Cages (Jaulas Vacías). Se libra cada día, detrás de puertas cerradas, en aquellas industrias que convierten a los animales en comida, que los convierten en ropa, que los convierten en competidores, artistas, herramientas. Y la violencia que se les hace (aproximadamente 60 mil millones de animales se matan en el mundo para comida al año, por ejemplo) sencillamente no se puede justificar”.

Este intelectual norteamericano, se hizo reconocido en el año 1983 con su obra: ” The Case for Animal Rights” (Una defensa del derecho de los animales), en la que otorgó las bases teóricas para ello y abrió la discusión en vista de pensar en los animales no humanos desde otra perspectiva, buscando ser fundamento para cambios en el estatus legal que estos tienen.

Su propuesta sostiene que los derechos animales no son una analogía de los derechos que poseen los humanos, más comparten algunas características. Postula que tener derechos corresponde si un ser es “sujeto de una vida”, y que, si queremos atribuir valor a todos los humanos independientemente de su capacidad de racionalidad, a continuación, con el fin de ser coherentes, hay que atribuírselo igualmente a los animales no humanos: “Un sujeto de una vida es un alguien, no un algo, es un ser al cual su vida le importa incluso si no le importa a nadie más”. Para él  la mayoría de los usos que hacemos de los animales son injustificables.

En su libro titulado «The Moral Basis of Vegetarianism» («Las Bases Morales del Vegetarianismo»), niega la tesis de quienes manifiestan que matar animales no humanos es moralmente aceptable si al hacerlo no se les causa dolor. Para Regan, el acto de matar a un animal, aunque se le brinde una muerte indolora, es moralmente condenable, puesto que los animales no humanos tienen, al igual que los humanos, derecho a la vida, pues también tienen intereses que deben ser protegidos.

Prácticas como su uso para la experimentación o la caza resultan así censuradas, y el vegetarianismo pasa a ser una obligación moral. En sus palabras:

“La gente ha estado hablando de derechos animales desde que tenemos historia escrita. Puede que no usaran las palabras “derechos animales”, pero lo que creían viene a ser lo mismo. Así que, por ejemplo, encuentras la idea de que no deberíamos nunca dañar o mutilar a otro animal a nuestro antojo, ni siguiera matarlo para comida: encontramos estas ideas en los escritos de Ovidio y Plutarco, Séneca y Platón, Pitágoras y Porfirio. El hecho de que muy pocas personas saben que estas figuras ilustres estaban del lado de los derechos animales viene a mostrar lo parciales que son nuestros sistemas educativos”.

Para finalizar los dejo con esta cita de su autoría:

“El tenedor puede ser un arma de violencia. Esto es lo que Gandhi me enseñó hace unos 30 años. Tan cierto hoy como lo era en aquel entonces. ¿Cómo puede haber paz en el mundo antes de que haya paz en nuestra mesa?”

 

Escrito por Paulina Briones

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