NUTRICIÓN: ¿DIETA DEL GENOTIPO?

Por / 0 Comentarios / 30/09/2015

En estas fechas muchas personas se ponen a “dieta” para bajar de peso, y es una de las búsquedas más comunes en google, pero ¿funcionan?. En Chile y el mundo abundan los charlatanes que inventan propuestas alimentarias o recomiendan “dietas milagro” ya existentes, para prometerles  un éxito y sin esfuerzo. Sus promesas convencen a muchas personas, y es por dos motivos:  el conocimiento que posee la gente sobre nutrición es nula o escasa, y además están poco dispuestas a cambiar sus hábitos alimentarios.

Las “dietas milagro”,  ponen en riesgo la salud, y lo peor es algunos de estos legionarios/as de la dieta definitiva, por llamarlos de alguna manera, son nutricionistas titulados/as o médicos, y estos son los más peligrosos, sobre todo cuando la “dieta” lleva el apellido del  supuesto inventor/a de la famosa “dieta”

En la Grecia clásica, la “Díaita” (de la que deriva el vocablo “dieta”), hacía referencia al estilo de vida, a la manera de vivir. La doctora Jufresa, catedrática emérita de filología griega en la Universidad de Barcelona, refiere que los pitagóricos aplicaban a esta palabra el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Comer saludablemente todos los días, y no solo durante una temporada, realizar ejercicio físico a diario, mantener una buena relación con nuestros congéneres y respetar el medio ambiente, todo eso significaba seguir una buena dieta. Es más, la belleza para ellos no era ni mucho menos el “peso perfecto” sino que tenía un sentido ético. Era impensable ser bello/a siendo una mala persona. ¿Queda algo de este noble legado? Casi nada, porque la mayor parte de los habitantes de este mundo (incluyendo los griegos) entienden hoy como dieta un descabellado régimen de alimentación a seguir durante un tiempo, para volver más tarde a nuestros (malos) hábitos anteriores.

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Para conocer algo sobre  la historia  de esta dieta  es preciso retrotraerse hasta principios del siglo XX, cuando Karl  Landsteiner descubrió y tipificó los grupos sanguíneos que hoy conocemos como A y B, y su distinta expresión fenotípica en virtud de los 4 serotipos que todo el mundo conoce: A, B, AB y 0.

A partir de este conocimiento con importantes implicaciones en el terreno de las transfusiones un tal James D’Adamo (el padre) se inventó  por la década de los años ’50 una película que, carente de todo rigor científico, tenía cierta lógica interna a la luz de la ciencia de aquellos años. En resumen, el argumento de esa película viene a decir que la existencia de los distintos grupos sanguíneos no serían otra cosa que el fruto de la evolución y que surgieron como respuesta al distinto entorno alimentario en el que vivieron nuestros antepasados.  Así, según el inventor  de esta teoría el grupo 0 se consideraría el fenotipo “ancestral” o primigenio, grupo a partir del cual evolucionaron el resto (algo bastante cuestionable de entrada ya que  todo apunta a que realmente fue el grupo A ese serotipo “ancestral”). En este caso  el grupo 0 sería el cazador-luchador y le correspondería comer cosas que se hacían bajo este perfil (y evitar el resto), el grupo A sería el recolector-agricultor (ídem que anterior), el grupo B el ganadero (ídem que anteriores) y el grupo AB, el más evolucionado, sería una mezcla de los dos anteriores y podría beneficiarse, más o menos, de una dieta mixta.

La verdad sobre la dieta del grupo sanguíneo

A pesar de lo bonita de esta historieta y de lo coherente que pudiera resultar a primera vista y en aquellos años, se trata de una PATRAÑA.

Aunque jamás de los jamases sus defensores (primero el padre y luego el hijo, Peter) han podido demostrar fehacientemente su eficacia (lo que le va bien a las personas de un grupo sanguíneo le va mal a otro y viceversa) este método ha gozado de tiempo en tiempo de cierta relevancia entre la población general, nunca entre la comunidad sanitaria. Precisamente por su elevado impacto popular se han publicado algunos artículos que dejan más que clara su escasa validez. El primero de ellos una revisión sistemática de todo aquello que pudiera aportar cierta luz sobre el tema: Blood type diets lack supporting evidence: a systematic review (Ausencia de pruebas que apoyen la evidencia del grupo sanguíneo) que deja poco margen para la duda ya en su título… y concluye que:

“En la actualidad no existe ninguna evidencia que otorgue validez a los supuestos beneficios sobre la salud de las dietas basadas en el grupo sanguíneo. Para validar sus afirmaciones, se requerirían estudios que compararan los resultados de salud entre aquellos participantes que siguieran una dieta en base a su grupo sanguíneo concreto (grupo de intervención) y aquellos otros participantes que continuaran con una dieta estándar (grupo control) con el mismo grupo sanguíneo”.

La mayoría de las dietas milagro tiene estas características:

  1. Contienen afirmaciones que contradicen conocimientos científicos bien establecidos.
  2. No aportan pruebas fiables de eficacia y seguridad en base a investigaciones rigurosas en humanos.
  3. Aluden a que sus propuestas son válidas por el hecho de ser “naturales”.
  4. Prometen resultados rápidos y sin esfuerzo.
  5. Detallan listados de alimentos permitidos y prohibidos.
  6. Es preciso consumir preparados que casualmente vende la persona que promueve el método.
  7. Se pueden administrar sin la revisión de profesionales sanitarios (“hágalo usted mismo”).

Como ven, para detectarlas no hace falta poseer una aguda sutileza de percepción: son un insulto al intelecto. Recuerde: cuando algo suena demasiado bonito como para ser verdad, es que no lo es.

Lo que comamos o bebamos no alterará el pH de la sangre ni una pizca

¿Quiere usted perder peso? Pues no haga dieta. Acuda al nutricionista y/o medico, para que decida si es preciso que usted pierda peso y además revise su estado de salud. Si es un buen profesional, no la/o “pondrá a dieta”, sino que le enseñará  cómo mejorar sus hábitos dietéticos o alimentarios, sin olvidar la importancia crucial del ejercicio físico. Cambiar nuestro estilo de vida y no hacer dieta, sino “Díaita”, ahí reside el milagro.

 

Referencias:

  • www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3893150/
  • ajcn.nutrition.org/content/98/1/99.long

Marcia Basulto H.

Escrito por Marcia Basulto H.

Licenciada en Nutrición y Dietética, Vegana. Puedes escribirle a marcia@vegetarianoschile.cl

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